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Entre vista y vista: Jesús Quintero

Mayo 26, 2008 · 2 comentarios

“Hay que darle al público lo que pide”…, mentira, el público no quiere eso, pero se hipnotiza. Yo creo en el espectador, en su sensibilidad, uno a uno, porque la masa no tiene cerebro, hace lo que le manden.

Jesús Quintero

Su web:

http://www.jesusquintero.com/

Entreveo en su mirada el guiño de complicidad del que está en el secreto de la vida: vive y deja vivir.

Entreveo en su expresión, en sus ojos, a un hombre sensible a lo que dicen, a lo que hacen, los demás, pero que, aunque dispuesto, como cualquier hijo de vecino, a defender su derecho a vivir de su trabajo no está dispuesto a vender su alma por un plato de éxito.

Sus silencios gritan palabras de compasión, comprensión, empatía… o mucho más sencillo, el simple cachodeo del que sabe que la última palabra está en la risa.

Como él ha dicho: Un beso en la cara de un loco hace más que 20 valiums.

El poeta es el bufón de la corte. El tonto es el sabio. El sabio es el bufón, el rey de la calle.

Jesús Quintero ha sido censurado, ha sido manipulado, ha sido silenciado… pero él sobrevive entre lobos con un disfraz de cordero atravesado de silencios, ironía, belleza, independencia, compromiso, poesía, creatividad, seducción, ternura, provocación, escepticismo, sentimiento, inocencia y emoción.

Jesús Quintero se entrega a los otros a través de sus entrevistas sin colocarse en un falso, hipócrita, segundo plano objetivo. La objetividad absoluta no existe. Todo lleva el sello de nuestra individualidad. Pero, muy pocos se atreven a mostrarla. Jesús Quintero nos trasmite que si así son las cosas, así han de ser mostradas, sin tapujos ni cortapisas. Esto no gusta a todo el mundo.

Si yo entrevistara a Jesús Quintero le preguntaría, para aprender, sobre las máscaras que el hombre se pone para sobrevivir. Jesús Quintero demuestra con su práctica periodística que, aunque el disfraz sea necesario, para desenvolverse en la sociedad mediática, puede y debe estar conectado con el ser real. Hay dos maneras de construirse una máscara: una falsa (cuando el personaje es una fragante mentira porque no tiene nada que decir ni nada que ver con la realidad) y, otra, verdadera, a través de la cual, como hace Cervantes en el Quijote, entramos en el campo de lo verosímil, de la buena literatura, de la ficción consciente y compartida.

Como un nuevo romántico cree que la libertad de creación es creación en libertad. Jesús Quintero ha dicho:

“la creación necesita serenidad, silencio y búsqueda”.

Cuando Jesús Quintero escucha el otro se serena y ya sin temor se desnuda. Y porque escucha, cuando Jesús Quintero habla se oye un rumor profundo, un quejío de soleá muy jondo.

Silencios profundos. Cuando Quintero calla se oye el batir de las alas del alma del entrevistado.

Luis Lucena Canales

Fragmentos de dos entrevistas a Jesús Quintero

No se compite en calidad, se compite en ver quién arrastra al fango a más millones de espectadores”

No hay nada más antiguo que un moderno o un progre. Lo moderno es lo que pasa de moda, yo no quiero ser moderno. Me gusta la innovación, indagar en fórmulas nuevas y originales de verdad. ¿Hacer un programa culto está pasado de moda? ¿Qué es moderno, Gran Hermano, la calumnia, la cacería, mirar cómo canta el famosillo…? No, con el paso del tiempo uno aspira a llegar más hondo y más lejos preguntando, pero la gente hoy está tan acostumbrada a la superficialidad, al morbo…

Sí, las cadenas tendrían que cambiar a los directivos y dejar de producir tanta basura y los espectadores, rechazar el feísmo instalado. Es una cuestión de tiempo. Sartre dijo “la mediocridad no se imita”, y yo diría que no debe imitarse. Hoy parece que a nadie le interesa imitar la maestría, el talento, la inteligencia. Es más cómodo y más rentable imitar lo vulgar, feo, estúpido. No se compite en calidad, sino en ver quién cae más bajo arrastrando al fango a más millones de espectadores.

Hay gente a quien le come el tiempo: son aquellos que no tienen mucho que decir. A Bergman le preguntaron: “¿Hace siempre la misma película?”, y él respondió: “Naturalmente, es que esa es mi película”. Lo que no pretenderán es que yo ahora me ponga a hacer un concurso, o un reality, porque no tendría nada que ver con lo que pienso. Lo primero que me planteo es la ética de lo que hago, y luego, si es útil y bello. Hay que volver a la palabra: una imagen no vale más que mil palabras.

Nuestra televisión hoy siente un gran desprecio por la cultura. Ahora se habla gritando y muy deprisa, se buscan efectos hipnóticos, trucos para conseguir audiencia, y la gente se queda en un sofá como un vegetal contemplándola, es tan enorme la soledad del ser humano…

Vuelvo para acercarme a la gente, para descubrir su grandeza, no para escarbar en su miseria. Se asocia lo vulgar a lo multitudinario y el buen gusto, a la minoría, pero yo busco la tercera vía: emplear la maquinaria del espectáculo para hacer un programa bueno.

http://www.elmundo.es/suplementos/magazine/2006/334/1140167831.html

No empleo el micrófono y la cámara como una picana, el fascismo de la pregunta, para los interrogatorios. Yo soy un buen anfitrión y me entrego a mis invitados. Si no, ¿para qué iba a invitarlos?

¿Qué es el silencio?
La única respuesta cuando algo o alguien te deja sin palabras. También es la ausencia de ruido, y bastante ruido hay ya en las televisiones. No hay silencio si no se olvida todo. Por cierto, ¿se imagina si nos calláramos todos? Sería el paraíso.

La fórmula que triunfa está hecha de sensacionalismo, sentimentalismo, morbo, sexo, extravagancia, gritos, puertas que se abren y se cierran, teléfonos para decir cada uno lo que quiera, superficialidad, comicidad y una ausencia total de sentido del ridículo. Estamos tocando fondo.

El éxito puede ser la peor droga y las drogas suelen sacar lo peor de uno mismo. Pero lo malo del éxito es creérselo.

Confiese alguna manía de artista.
No creo tener ninguna manía. A lo mejor es que yo entero soy una manía.

¿Esos pañuelos que se coloca en el cuello los busca usted o tiene estilista?
¿Está dudando de mi buen gusto?

¿Qué hace cuando no trabaja?
Leer, pasear, contemplar, amar… Siempre estoy creando, imaginando, soñando. Soy como los buenos poetas que se alimentan de vida para poder contarlo en sus poemas.

¿Por qué se sabe tan poco de su vida privada?
Porque es privada y porque soy periodista. ¿No nos enseñaron que los periodistas no somos o no deberíamos ser noticia?

¿Tiene algo que esconder?
Si no tuviera nada que esconder no habría misterio y a mí me gusta el misterio.

¿Qué es lo mejor que le han dicho?
Te amo.

¿Cómo juzga su imagen?
No la juzgo, la soporto.

http://www.tiempodehoy.com/default.asp?idpublicacio_PK=50&idioma=CAS&idnoticia_PK=31036&idseccion_PK=630&h=

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2 respuestas hasta el momento ↓

  • J. González Durán // Febrero 7, 2009 a 8:30 pm | Responder

    Este periodista ha triunfado entre los sectores exigentes del público rioplatense , se le extraña mucho por acá, apuntaba a elevar a los espectadores….

  • J. González Durán // Febrero 7, 2009 a 8:32 pm | Responder

    Este periodista tuvo un gran éxto entre el público exigente del Río de la Plata. Se le extraña mucho, apuntaba a elevar al espectador..

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